Comentario crítico de Marcelo Meriño · Justicia penal adolescente · 2013
¿Por qué no reincide la mayoría de los agresores sexuales?
Oscar Herrero
Anuario de Psicología Jurídica
Referencia APA 7
Herrero, O. (2013). ¿Por qué no reincide la mayoría de los agresores sexuales?. Anuario de Psicología Jurídica, 23(2013), 71-77. http://dx.doi.org/10.5093/aj2013a11
¿Qué investigaron los autores?
Este artículo analiza la evidencia meta-analítica sobre la reincidencia de los agresores sexuales, observando que la mayoría no reincide. Identifica tres perfiles: agresores reincidentes no especializados (motivados por rasgos antisociales generales), agresores reincidentes especializados (con intereses sexuales desviados) y agresores no reincidentes (la mayoría). Se cuestiona la idea de una alta peligrosidad inherente a esta población, destacando que los predictores de riesgo suelen vincularse más a una tendencia antisocial general que a una especialización sexual.
Aporte principal
La distinción empírica entre perfiles de agresores sexuales, demostrando que la especialización en delitos sexuales es minoritaria y que muchos agresores que reinciden lo hacen por su perfil antisocial general, no por un impulso sexual irrefrenable.
Limitaciones
El estudio depende de la heterogeneidad de los meta-análisis revisados y la dificultad intrínseca de evaluar el deseo sexual (intereses desviados) y los procesos de desistencia en entornos penitenciarios.
Relevancia para la práctica penal
Fundamental para la defensa, ya que cuestiona la etiqueta de 'peligrosidad' automática de los agresores sexuales. Permite argumentar ante tribunales que los instrumentos de valoración de riesgo no miden exclusivamente riesgo sexual, sino rasgos antisociales generales, lo que debe influir en las decisiones de libertad condicional y en la proporcionalidad de los programas de tratamiento.
Opinión crítica de Marcelo Meriño
Texto esencial para desmitificar la figura del agresor sexual como un ser inevitablemente reincidente. Útil para la defensa al litigar medidas cautelares o de ejecución de pena, permitiendo combatir la aplicación automática de programas de tratamiento rígidos para agresores de bajo riesgo y cuestionar la precisión de informes periciales que, bajo la apariencia de riesgo sexual, solo están evaluando rasgos de personalidad antisociales generales.